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Sesión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, junio de 2005.

La evolución de las naciones latinoamericanas ha estado condicionada por las fuertes corrientes migratorias europeas, que al modificar aún más la composición étnica han fomentado nuevas tensiones sociales; por la estructura económica, basada en el intervencionismo estadounidense, la escasa iniciativa empresarial liberal y la poca mano de obra especializada; y por la estructura política condicionada por las desigualdades sociales.

La consolidación de las democraciasEditar

Graffiti in Buenos Aires 2011, demanding trial for junta

Grafiti en Buenos Aires exigiendo justicia para las víctimas de la Guerra Sucia.

A lo largo del siglo XX, los países de América Latina vivieron un proceso de profundas transformaciones.

El panorama político estuvo marcado inicialmente por los autoritarismos, los populismos y los movimientos guerrilleros. Los regímenes autoritarios, al servicio de las oligarquías locales, fueron sostenidos en la medida en que secundaban los intereses estadounidenses. En los países y regiones más afectadas por los problemas sociales, los movimientos guerrilleros surgieron como única alternativa posible. A su vez, los regímenes populistas, apoyándose en una amplia base social, que abarcaba desde las clases obreras hasta los trabajadores asalariados, defendían la eficacia de un estado intervencionista con políticas supuestamente avanzadas. Todo esto entre frecuentes intervenciones militares estadounidenses.

En ningún caso, el sistema vigente en las democracias occidentales se consideraba válido entonces para la partícular situación de América Latina. A partir de la década de 1980, las democracias liberales fueron implantándose en la mayoría de los países latinoamericanos, aunque en algunos casos bajo una permanente inestabilidad.

MéxicoEditar

La dictadura del general Porfirio Díaz (1876-1911) fue derrocada por una rebelión armada encabezada por Francisco I. Madero, apoyado por las guerrillas agrarias de Emiliano Zapata y Pancho Villa. Madero fue electo presidente de México el 15 de octubre de 1911 por casi el 90% de los votos. Sin embargo, a pesar de una considerable popularidad entre la gente, la administración de Madero pronto se encontró con la oposición tanto de los revolucionarios más radicales como de los remanentes del antiguo régimen.